Máquina de escribir antigua sobre una mesa de madera junto a un sofá de terciopelo azul y cuadros

La máquina de escribir que decora mejor que un cuadro

Hay objetos que no hacen falta y, aun así, cambian una habitación entera. Una máquina de escribir sobre una mesa de madera, junto a un sofá de terciopelo azul, no sirve para escribir: sirve para recordar que escribir fue, durante mucho tiempo, un gesto físico.

Lo bonito de estas piezas es que traen su propia historia. No hay que explicarlas ni enmarcarlas; basta con darles un sitio y un poco de luz. A su lado, cualquier cuadro moderno parece más joven, y cualquier cojín de color, más atrevido.

Una casa con objetos así no parece decorada, parece vivida. Y esa es, casi siempre, la mejor decoración.